Se va, no vuelve.
Nos quedamos con su son primaveral a la expectativa de un florecer (como el de aquel cerezo que me mostraron en un hermoso jardín amigo).
Si llueve, las lágrimas, ellas también están en la antesala...
¡Cuántas emociones que son del cuerpo! Cuerpo que se mueve sin parar, que recorre y se cansa.
Quiero pensar y, tal vez, no hablar. Porque agosto es así, nos da ganas de...
Únicamente, nos da ganas.
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Hace 3 años